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Los poblados fortificados en tierras del Navia-Eo

Los castros en la Edad del Hierro

El territorio de Entrambasaguas, término empleado durante la Edad Media para hacer referencia a las tierras del Navia-Eo, se extiende sobre un relieve accidentado, abrupto en ocasiones, que desde la rasa litoral alcanza, en pocos kilómetros, cotas de 1.300 m de altitud. Dispersos por su valles y colinas se catalogan centenares de vestigios arqueológicos, al tiempo testigo y herencia de los hombres que han habitado esta región desde tiempos paleolíticos.

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Los castros durante la Edad del Hierro (siglos VI-I a.C.)

La ocupación de los castrosdurante la Edad del Hierro se muestra, a medida que la investigación se extiende a nuevos yacimientos, como un hecho generalizado en toda la región.

Si hace apenas dos décadas la existencia de horizontes prerromanos en Asturias apenas contaba con otro testimonio firme que los hallazgos realizados en el castro de Caravia, las excavaciones en la Campa Torres, los castros de la ría de Villaviciosa y Llagú resolvieron definitivamente la cuestión por lo que al área centro-oriental de la región se refiere.

Castro de La Campa Torres, Gijón Castro de CaraviaCastro de Camoca, VillaviciosaCastro de Llagú, Oviedo. Foto: Carmen Ruiz TriviñoCastro de El Cerco de La Barquerona, VillaviciosaCastro de Moriyón, Villaviciosa

Hacia occidente, a pesar de la intensa actividad arqueológica desarrollada en aquellos mismos años sobre un significativo número de poblados, este reconocimiento fue mucho más tardío. Aquí, la interpretación del fenómeno castreño como consecuencia de la implantación romana sobre los territorios auríferos del Narcea, del Navia y del Eo disfrutó de saludable vigencia hasta finales de siglo. Un discurso que se desmoronó estrepitosamente cuando comenzaron a conocerse las primeras dataciones radiométricas del Chao Samartín y las excavaciones se ampliaron a otros yacimientos de la comarca. Todos ellos han proporcionado, sin excepción, pruebas de su ocupación durante los siglos anteriores a la conquista.

Castro de Cabo Blanco, El FrancoCastro de Pendia, BoalCastro de CoañaOs Castros de TaramundiCastro de Chao Samartín, Grandas de SalimeMonte Castrelo de Pelóu, Grandas de Salime

Castro de Coaña. Vista general del caseríoLa arquitectura doméstica documentada durante estos siglos se caracteriza por su empleo de plantas circulares, elípticas o rectangulares con esquinas redondeadas y predominio del aparejo pizarroso aglutinado con barro. No hay constancia de compartimentaciones internas ni desarrollo de pisos altos. Por sistema se rehuyen las medianerías dando lugar a la yuxtaposición tangencial de lienzos independientes en el caso de edificios inmediatos.

           Castro de Coaña. Detalle del caseríoCastro de Coaña. Detalle del caseríoCastro de Mohías, Coaña. Detalle del caserío

Os Castros de Taramundi. Área excavada. Edificio de sauna y caseríoA partir de finales del siglo V a.C. se integran en el tejido urbano edificios singulares, como las grandes cabañas de asamblea o las saunas, a los que cabe atribuir un papel destacado en la liturgia oficial de la comunidad y cuya preeminencia sobre el resto de construcciones, por su tamaño y originalidad formal, se magnifica con posición generalmente destacada.

Castro de Coaña. Gran cabañaCastro de Pendia, Boal. Gran cabañaCastro de Mohías. Gran cabaña

Castro de San Chuis. Muralla de módulosLos cinturones defensivos explorados constatan la generalización de las murallas de estructura modular y la excavación de, al menos, un gran foso monumental como principal y primer elemento demarcador del poblado.

     Castro de Chao Samartín, Grandas de Salime. Muralla de módulosCastro de San Chuis, Allande. Muralla de módulos. Vista interiorMonte Castrelo de Pelóu, Grandas de Salime. Muralla de módulosCastro de San Chuis, Allande. Fosos                   Castro de Mohías, Coaña. FosoEl Castelo de Otur, Valdés. FosoCastro de Cabo Blanco, El Franco. FososMuralla modular del Chao Samartín (foto: A. Villa)

Arracada. Castro El Castelo de Berducedo, AllandeEntre el ajuar recuperado en los horizontes adscribibles a la Edad del Hierro la cerámica es el material hegemónico en el inventario. En líneas generales predominan las formas globulares y acampanadas, de fondos planos que, en ocasiones, presenta pie elevado. Las pastas, cocidas principalmente en ambientes reductores ofrecen superficies espatuladas y bruñidas que se completan con una gran variedad de motivos decorativos conseguidos por incisiones, acanaladuras y, fundamentalmente, estampillados.

La actividad metalúrgica constituyen otro elemento común en el registro prerromano y, principalmente en el Chao Samartín, donde se documentan áreas metalúrgicas que revelan la existencia de artesanos especializados en el manejo y transformación de los metales preciosos.

Los morteros de cazoleta son unade las creaciones más llamativas en el registro material de los castros delvalle de Navia y la marina occidental. Labradas sobre grandes riñones degranito, las cazoletas se abren en una superficie horizontal limitada por unreborde. Se utilizaban para triturar productos vegetales, incluidas lasbellotas que según Estrabón eran consumidas durante buena parte del año por lasgentes castreñas. En el Castro de Coaña pueden verse variosejemplares con hasta 4 de estos huecos.

Repertorio diverso de motivos ornamentales sobre cerámicas de la Edad del Hierro. Castro de Chao SamartínMorteros de cazoleta del Castro de Coaña. Foto Ángel Villa Valdés

Foto

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